Comida en Navidad

Comida en Navidad

Cuando te gusta comer y disfrutas con la buena comida, el buen vino y la buena compañía, lo de la Navidad no es tan chungo. Lo que pasa es que somos de naturaleza quejica y nos pone mucho lo de ir de sufridos y resignados.

Uffff, qué pereza cenarse esa pularda que prepara la suegra, con piñones y ciruelas pasas rehidratadas en Lepanto durante cinco horas… o tener que comer la merluza al cava con patatas caramelizadas en salsa de eneldo… es todo tan cansado… ¡¡venga hombre, por favor!!

 

Cuando te gusta comer la Navidad es una especie de “Sodoma y Gomorra” de la gula, el almax y el alcaselser y que conste que las marcas citadas no me pagan ni a mí ni a la dueña de “la cueva” por haberlas citado, lo que es, es.

 

¿Ante esta situación que se nos plantea cada año, qué podemos hacer?

Traigo la solución aquí mismo e imbuida por el espíritu navideño que nos espera agazapado a la vuelta de la esquina, justo la esquina que hay junto al centro comercial, os voy a dar la solución bytheface, por la cara, completamente gratis… ¡¡Ná, no me deis las gracias que no hace falta!!

 Cena de Navidad

¡Vamos a ver!

Sí, llega la Navidad con sabor a mazapán a turrón de nueces y esas cosas pero es que se nos va un poco la pinza y yo creo que podría ser mucho más fácil todo, empezando por los menús.

1.- ¿Por qué demonios tenemos que comer todo lo mismo en estas próximas dos semanas?

Con lo que conlleva de ¡¡obviamente!! subida de precio por parte de los comercios, pero que es la lógica del capitalismo no es que nos quieran sajar porque sí. Ante el aumento de la demanda el precio de la oferta se dispara, esto es así y los pimientos son asaos.

 

2.- ¿De verdad me estáis diciendo que no podemos comer otra cosa?¿En serio?¿Y pretendéis que os crea? Y lo que es peor… ¿os lo creéis vosotros?

Haced un experimento muy sencillo en casa (si os atrevéis, claro…): Coged a los niños de la familia, a los que vayan a juntarse el día en cuestión y preguntadles qué les gustaría comer a ellos. Conozco familias que en Navidad preparan unas lasañas que quitan el sentido después de hacer este experimento ¿y alguien tiene algo que objetar a una lasaña buena y casera y preparada con buenos productos y con cariño y con mimo en la mesa el día de Navidad? ¡Yo no, desde luego! Y mis hijos estoy completamente segura de que tampoco, ni los hijos de mis hijos,…

 

3.- ¿Es imprescindible que el menú tenga un mínimo de tres platos por barba y un máximo de “semehaidolapinzayestonoseacabanunca”?¿Por qué?¿Lleváis sin comer un mes y ahora queréis resarciros? ¿Es imprescindible por alguna razón que se me escapa, porque sino se muere un hada o un gatito en algún sitio?

 

4.- Y ya que el menú tiene más platos que repeticiones una sevillana… ¿cuál es la necesidad imperiosa que obliga a llenarlos hasta el mismo borde de la galaxia?

Sí, podríamos pensar que serían raciones pequeñas dado que vamos a comer cien preparaciones distintas, pero ¡¡tremendo error!! Las raciones siguen teniendo la lógica de alimentar al que lleva un mes sin comer para que tenga que estar obligatoriamente otro mes sin comer…

 

5.- Se acaba la comida o la cena, nos hemos comido hasta el postre a riesgo de morir de empacho, de hiperglucemia, de hipercolesterolemia o de todo a la vez. Llega la hora de los turrones, mazapanes y polvorones… ¿coomoooorrr?¿Cómo podemos tener la inconsciencia de seguir comiendo algo de esto?¿Por qué nos torturamos poniéndolo en la mesa?

Sí, no os pongáis estupendos que todos nos hemos visto apretando un polvorón a la sombra de un café “para que baje” lo que nos acabamos de meter entre pecho y espalda.

 

Ya veis que tenemos un comportamiento extraño en estos días que visto así, desde fuera, podríamos corregir sin mayor problema y sin grandes esfuerzos pero que por alguna razón que se me escapa a mí y a la lógica, no conseguimos poner en práctica ni una sola vez, ni una comida o una cena de las que destacan en nuestra agenda en los próximos días.

 

Por seguir en este tono de regañina-buenrollista os dejo un vídeo de Ikea que os va a dar una pequeña colleja cariñosa y que lo mismo lo recordáis estas fiestas cuando saquéis los tuppers o los frascos de cristal para repartir la comida que ha sobrado entre los asistentes al banquete. Siempre es mejor que al día siguiente se coma algo rico recordando lo bien que lo pasamos juntos… y no que andemos hechos polvo del estómago y de la cartera por haber sido estúpidamente excesivos ¿no os parece?

Yo… ahí lo dejo.

 

P.D. by Sara: Según el estudio realizado por Ikea tiramos el 25% de la comida que compramos en Navidad, desde aquí os animamos a racionalizar vuestras compras y sobretodo os animamos a cocinar lo que vayamos a comernos y dejemos de tirar comida, acordaros de eso que nos decían de pequeños de no dejar nada en el plato, pues tampoco lo dejéis en las ollas. Como dicen desde IkeaCocina con el corazón, cocina con la cabeza”.

 

 

 

3 thoughts on “Comida en Navidad

  1. Mira que risas desde antes de que empiece la fiesta. Que sí, que es una locura y no tiene que ver nada con el espíritu de la Navidad.
    Eso sí, ahora imagínatelo todo lo mismo pero en Argentina a 38°C en la playa, que se conservan las tradiciones, ojo, y el turrón de chocolate derritiéndose en la arena.

    1. La verdad es que se me hace raro lo del calor y las Navidades…me meo con lo del turrón de chocolate, no se me había ocurrido, no se quien me contaba que su familia y ella iban a la playa a comer el día de Navidad por allá y que su madre llevaba un asado de cordero y sopa…vamos fresquito todo, jejeje

  2. ¡¡Madre mía, lo que nos faltaba, los calores propios del verano para “calentar” el ambiente navideño!!
    Jejejejejeje..
    No, en serio, mejor en la playa, por lo menos nos movemos un poco más entre tanta comida ¿qué no?
    Bss chicas!!

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